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Experiencias personales de la conferencia general

centro de conferencias

La conferencia general de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comenzó el pasado sábado 25 de marzo con la sesión general de mujeres. El resto de las sesiones, a saber, la reunión general del sacerdocio y las cuatro sesiones generales, tendrán lugar los días 1 y 2 de abril. La reunión se puede ver en todo el mundo por internet y también por otros medios (por ejemplo, televisión vía satélite y radio). También se puede asistir a la conferencia en persona en el Centro de Conferencias de Salt Lake City, Utah.

Durante la conferencia general, tanto el Presidente de la Iglesia, Thomas S. Monson, como los demás miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles, todos ellos profetas, videntes y reveladores, además de otras Autoridades Generales de la Iglesia, se dirigen al mundo dando mensajes sobre el evangelio de Jesucristo. Con estos mensajes nos recuerdan e instruyen sobre la doctrina del Evangelio, y en ocasiones nos dan nueva revelación necesaria para nuestra época.

En el pasado, Dios daba instrucciones a los hombres por medio de profetas. Hoy en día nuestro Padre Celestial también se comunica con nosotros por medio de profetas y apóstoles. Como dice el Antiguo Testamento en Amós 3:7: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Durante la conferencia general la gente puede recibir revelación personal e instrucción. Un ejemplo de esto lo vivió Óscar Martín, miembro español de la Iglesia. Hace cuatro años, Óscar y su familia estaban pasando por un momento muy duro, especialmente en el área laboral. Óscar decidió prepararse espiritualmente para la conferencia general, mejor de lo que había hecho en otras ocasiones, para recibir más guía en su vida. En sus propias palabras: “Decidí que era tiempo de cambios, de hacer algo diferente y que necesitaba la ayuda de los cielos para tomar las decisiones correctas que influirían en toda la familia”.

Los líderes de la Iglesia pidieron a los miembros del sacerdocio que fueran al centro de reuniones para ver la sesión del sacerdocio todos juntos. Óscar no tenía muchas ganas de viajar media hora para ir allí cuando la podía ver perfectamente desde su casa, pero hizo lo que se le pidió y allí encontró sus respuestas. Desde que empezó esa sesión de la conferencia, Oscar sintió el Espíritu de forma más intensa que nunca. “Poco a poco comenzó a llegar la inspiración”, nos dice. Y continúa: “Apuntaba, meditaba, sentía el Espíritu y seguía anotando como nunca me había pasado”. Óscar nunca había tenido tantas respuestas en una misma conferencia general: “el alcance y la influencia protectora de las experiencias espirituales que tuve en esa sesión del sacerdocio llegan hasta el día de hoy de una manera que nunca hubiera imaginado”.

Después de esta experiencia, Óscar supo las cosas que él y su familia tenían que hacer, muchas de las cuales nunca se les había ocurrido, pero gracias a ello ahora tiene una vida laboral estable. Oscar afirma: “Aun con el paso del tiempo he tenido experiencias espirituales especiales relacionadas con lo que sucedió aquel día”. Y concluye: “Lo que recibí en ese día quedó grabado a fuego en mi mente y en mi corazón, y aún hoy me sostiene y sé que me sostendrá en el futuro”.

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Foto del Centro de Conferencias.

En la conferencia general también podemos recibir o aumentar nuestro testimonio. En abril del 2010, Juan Rodriguez* estaba realizando una misión de tiempo completo. El primer sábado del mes por la mañana, él y sus compañeros misioneros fueron a jugar a fútbol, como hacían todos los sábados, con varios jóvenes miembros e investigadores de la Iglesia en la ciudad en que estaban. Después de estar jugando un rato, una de las misioneras se puso muy enferma de forma repentina. Su compañera y varios jóvenes estaban intentando ayudarla mientras ella sufría en el suelo de la capilla. La misionera pidió que le dieran una bendición antes de llevarla al hospital.

El élder Rodriguez y su compañero le dieron una bendición de salud. Más tarde, en su diario personal, el misionero escribió lo siguiente sobre su experiencia al dar la bendición de salud a esa hermana: “Sentí muy fuerte el Espíritu al darle la bendición; era como una corriente de algo que atravesaba mi cuerpo”.

Al día siguiente por la mañana, el élder Rodriguez y otros miembros del sacerdocio asistieron al centro de reuniones de la Iglesia para ver la conferencia general. Durante un discurso del élder Oaks sobre las bendiciones a los enfermos, este dijo:  “Cuando estamos preparados, cuando somos vasos sagrados ante el Señor, una corriente de poder puede fluir desde el Todopoderoso a través del tabernáculo del que bendice al sistema del paciente, y el enfermo es restablecido por completo”. El élder Rodríguez aseguró que estas palabras le “impactaron muchísimo” ya que lo que él había anotado en su diario en cuanto a lo que había sentido al dar esa bendición era exactamente lo que el élder Oaks estaba describiendo, como una corriente. El élder Rodriguez comenta sobre esto: “Esta experiencia ha reafirmado mi testimonio de la revelación de los apóstoles, del poder del sacerdocio y el espíritu de mi experiencia y llamamiento”.

Otra experiencia nos la relata Rebeca Peña*. Rebeca tuvo la gran oportunidad de ir con unos amigos a Salt Lake City para asistir a la Conferencia General de abril de 2008. Rebeca era miembro de la Iglesia desde pequeña y tenía un testimonio de los profetas actuales. Por eso, cuando falleció el anterior profeta y Presidente de la Iglesia, Gordon B. Hinckley, ni se preguntó si al que iban a llamar como profeta presidente sería o no un verdadero profeta del Señor. Ella simplemente asumía que sí. Cuando se sostuvo a Thomas S. Monson como Presidente de la Iglesia y se pidió a toda la congregación que le aceptaba como tal que se levantara, Rebeca se levantó también y ahí mismo adquirió su mayor testimonio de este profeta. En sus propias palabras: “En ese momento sentí una presión y felicidad en mi corazón que no puedo describir”. Y también: “Sabía sin ninguna duda que Thomas S. Monson era un profeta de Dios”.

La conferencia puede responder a nuestras preguntas. Se nos insta siempre a prepararnos espiritualmente para ver la conferencia general y a apuntar preguntas que tengamos y buscar la respuesta durante la conferencia: “Al mirar la conferencia con tu familia o amigos, toma nota de algunas enseñanzas o inspiración que podrían ser las respuestas a tus preguntas”.

Podemos prepararnos para escuchar las palabras inspiradas de nuestros líderes de muchas maneras y recibir o aumentar nuestro testimonio y gozar de guía espiritual. Estas son algunas ideas:

* Se han cambiado los nombres reales de esta historia por cuestiones de privacidad.