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Cómo aumentar nuestra fe mediante el constante amor de Cristo

Mensaje de los Líderes del Área

Presidente Patrick Kearon.
Presidente Patrick Kearon Presidente del Área Europa

El Salvador es el ejemplo perfecto de amor en pensamiento, palabra y hecho. Las Escrituras nos dan ejemplos de su naturaleza amorosa. Mientras el Redentor lavaba los pies de los apóstoles, enseñó: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros”. Cristo nos invita a buscar maneras de mostrar y sentir un mayor amor en nuestra vida.

A través de su sencillo plan, tenemos oportunidades de aprender acerca del Salvador y Su amor. Estos tres pasos nos acercan más a Él y a Sus enseñanzas.

Primero, traigan un amigo. El Salvador ama a todos y a cada uno de los hijos de Dios. Podemos progresar hasta vernos a nosotros mismos y a los demás como Él nos ve. Seamos un buen amigo para los demás. Un simple mensaje de texto o una llamada telefónica pueden marcar una gran diferencia en la vida de otra persona. Inviten a un amigo a dar un paseo, a comer y a venir a la iglesia con ustedes. Se darán así más cuenta de cuáles son los alegrías y necesidades de sus amigos, y podrán compartir con ellos el amor puro de Cristo.

Segundo, lleguen a ser espiritual y temporalmente autosuficientes. Cuando reciban una inspiración del Espíritu, reaccionen al momento. La revelación puede ir dirigida tanto hacia asuntos espirituales como temporales. Podemos aumentar en fortaleza espiritual al leer las Escrituras con más regularidad y al ayunar con mayor propósito. Puede que reciban la impresión de que deben avanzar en su educación, solicitar un trabajo mejor, o ahorrar en mayor medida. Al llegar a ser más autosuficientes, serán más capaces de fortalecer a otros.    

Tercero, encuentren un antepasado. Al encontrar un antepasado, pueden averiguar más sobre quiénes son ustedes y de dónde vienen. Este conocimiento nos dirigirá hacia un conocimiento aún mayor si cabe de hacia dónde vamos. A medida que establezcan nuevos lazos de unión con sus antepasados, comprenderán más profundamente que son amados hijos e hijas de Dios.

Al seguir estas tres invitaciones, fijando una meta para cada una, empezarán a recibir la recompensa prometida a aquellos que se esfuerzan por lograr la rectitud, la paz en este mundo y la vida eterna en el venidero. Podrán apreciar más profundamente las bondades del Evangelio al trabajar en estas metas con un constante amor cristiano, y obtendrán un mayor deseo de compartirlo.