La Estaca de Elche socorre a los afectados por la DANA en Alicante

    Voluntarios de la Iglesia de Jesucristo de la Estaca de Elche

    La DANA batió el récord de lluvia en la Vega Baja de Alicante durante las primeras semanas de septiembre. Fue el peor episodio de gota fría en 140 años. Muchos pueblos de la comarca quedaron devastados. Los habitantes perdieron sus casas, negocios y centros públicos debido a la inmensa cantidad de agua que se acumulaba en ellos. Los miembros de la Estaca de Elche rápidamente se pusieron en marcha para ayudar a sus vecinos. El dispositivo empezó el domingo 15 de septiembre cuando 40 JAS se ofrecieron para limpiar las calles de Santa Pola durante toda la tarde. A partir de ahí, durante todo el mes de septiembre más de 170 miembros de la estaca se turnaron para limpiar colegios, casas de particulares y negocios de las localidades de Dolores y pedanías. Además de dedicar su tiempo para ayudar a los afectados, la Estaca de Elche donó una gran cantidad de utensilios de limpieza como escobas, cubos, fregonas, raspadores de barro, 49 botas de agua para favorecer las labores de restauración de la zona, alimentos y enseres de animales.

    Uno de los días más significativos fue el sábado 21 de septiembre cuando toda la estaca se unió para servir en Dolores.  La actividad comenzó a las 9:00hrs en el Ayuntamiento de Dolores y acabó a las 15:30hrs aproximadamente. 110 hermanos de la estaca, junto a otras personas no miembro, se dispusieron a limpiar este pueblo de la Vega Baja de Alicante, todos con los chalecos de Manos que Ayudan unidos con el propósito de apoyar a los afectados de la DANA. Solo en este día se prestaron 660 horas de servicio. Se limpiaron  casas particulares, una piscina municipal, un pabellón municipal, un colegio, dos almacenes de muebles, un jardín y se descargó un camión de suministros. Tras el servicio se prepararon 4 paellas para todos los voluntarios y el personal de protección civil. 

    Los hermanos y hermanas que asistieron y siguen asistiendo a ayudar a estas personas han podido obtener un mayor testimonio del evangelio al compartir de su tiempo y de sus manos sirviendo al prójimo. Mucha gente que antes no nos conocía ha podido sentir el amor puro de Cristo al haber personas tan dispuestas  brindando una mano en todo lo que necesitaban. La gente por la calle nos paraban a darnos las gracias por el servicio y  amor que los miembros han puesto en estas ayudas, pero estamos agradecidos al Padre Celestial por tantos abrazos recibidos y el  buen espíritu que sentimos.

    Voluntarios barriendo el agua de las calles