La Iglesia brinda servicio tras las inundaciones de Los Alcázares

    Voluntarios de la Iglesia de Jesucristo al frente de la capilla

    El domingo 15 de septiembre, 169 Santos de los Últimos Días de la Estaca de Cartagena respondieron al llamado del Ayuntamiento de los Alcázares para ofrecerse como voluntarios en las labores de limpieza del municipio tras las inundaciones sufridas tres días antes. Citados a las 7:30 de la mañana en el centro de estaca, y después de tomar la Santa Cena, todos los miembros, ataviados con sus chalecos de Manos que Ayudan, se dirigieron al Ayuntamiento para ofrecer su ayuda.

    El paisaje no podía ser más desolador. Todas las calles inundadas de barro y lodo; los muebles y enseres de las casas tirados afuera, en las calles; camiones de la Unidad Militar de Emergencia, bomberos, protección civil y policía inundaban las calles… Parecía que allí se había librado una batalla. Los rostros de los habitantes de Los Alcázares reflejaban el dolor, la angustia y la desesperación de volver a vivir la misma experiencia tres años después, pero en esta ocasión todavía más devastadora.

    Las calles de Los Alcázares tras el desastre

    Al llegar al Ayuntamiento, los miembros ayudaron en la organización de los grupos y en la distribución de las calles y las casas que había que limpiar. Salvo un grupo reducido de seis personas que se quedaron en el Ayuntamiento preparando paellas para todos, los 163 restantes se unieron a los cientos de voluntarios llegados de todas partes de la región y fueron por todo el pueblo limpiando calles y casas. Los ciudadanos de Los Alcázares, agradecidos por la ayuda prestada, se volcaron con todos los voluntarios.

    Medios de comunicación como la Sexta, Antena 3, TVE1 y la Televisión Murciana que cubrían la noticia de las inundaciones se hicieron eco de la presencia de los voluntarios miembros de la Iglesia, y entrevistaron a dos de ellos: el hermano Antonio Mateo y su hija, la hermana Mari Paz Mateo Cabrera.

    A las 14:00 horas se hizo un descanso para comer. Aunque solo había paella para trescientas personas, el Señor nos permitió dar de comer a aproximadamente seiscientas, multiplicando el arroz como hizo con los panes y los peces. Tras el descanso se volvieron a retomar las labores de limpieza hasta las 20:00 de la tarde.

    Exhaustos y llenos de barro hasta las cejas, miembros de la Iglesia y no miembros fueron partiendo para sus casas agradecidos por la oportunidad de haber ayudado pero conmocionados por el paisaje desolador y por el dolor de los habitantes de Los Alcázares.

    Tras finalizar las labores de limpieza de ese primer día, el alcalde, Mario Cervera, junto con varios de los concejales y personal del Ayuntamiento se reunieron con los representantes de Asuntos Públicos para agradecer la colaboración y la ayuda prestada, y para pedir que la Iglesia siguiera ayudándoles en los días que siguieron. Ya que “[un] santo está siempre atento a las súplicas de otros seres humanos… [y] toma, sin pensarlo, la iniciativa de hacer algo en favor de los necesitados, cualquiera que sea la necesidad de esa persona” (Russell M. Nelson, “Porque así se llamará mi iglesia”, Conferencia General de abril de 1990), los miembros de la Estaca de Cartagena han demostrado, por sus frutos, ser verdaderos santos.

    Voluntarios de la Iglesia con los chalecos Manos que Ayudan  limpiando la ciudad