Campamento en la Cueva de las Palomas de Yátova

    Grupo de mujeres jóvenes con el alcalde de Yátova

    El Campamento de Juventud de la Estaca de Valencia fue formado por dos grupos y con una semana de diferencia; hombres y mujeres  jóvenes de la Estaca de Valencia han participado (desde el 2 al 6 de junio los HHJJ y del 9 al 13de junio las MMJJ) de experiencias lúdicas, espirituales, deportivas  y como no… de servicio. Fue una experiencia única porque pasar un tiempo fuera de casa, lejos del entorno familiar, obliga a los jóvenes a salir de su zona de confort, algo muy positivo para aprender a ser autosuficientes, madurar y crecer como personas.  Todo esto se llevó a cabo la zona de acampado de Yátova, Valencia y en la zona rural a su alrededor. 

    Los jóvenes tuvieron experiencias educativas a través del intercambio cultural y la convivencia colectiva. Éstas suponen una oportunidad única de aprender más allá del terreno académico al compartir, respetar a los compañeros y hermanarse entre ellos. 

    Se llevaron a cabo actividades deportivas y de hábitos de vida saludable que potencian nuestros valores educativos de disciplina, trabajo y responsabilidad y en los que, además, los jóvenes mejoran la técnica, la estrategia de juego y el trabajo en equipo.

     

    Mujeres jóvenes prestando servicio pintando paredes

    Se han bañado en lugares preciosos y naturales, realizado rutas de senderismo, cocinado,  limpiado y participado en una actividad de servicio que sorprendió al alcalde de Yatova, Don Miguel  Esteban Tórtola Herrero. Él se encontró muy agradecido cuando nos ofrecimos a realizar unas horas de servicio al pueblo de Yátova para agradecerle su hospitalidad a él y a sus vecinos.“Me sorprende y es de agradecer que aún hayan grupos con ganas de servir de una forma altruista a los demás.  Ojalá hubieran más personas así” dijo el alcalde tras ofrecernos formalmente a su servicio. 

    El alcalde nos asignó a pintar las instalaciones edificadas del campamento como la zona de los aseos, wc y paelleros. Así que nos pusimos los chalecos que tanto nos caracterizan de “manos que ayudan” y pusimos manos a la obra. Entre risas y pinceladas  realizamos la labor en poco más de dos horas con 38 voluntarios y sus líderes dando instrucciónes. El lugar quedó aseado otra vez y los jóvenes con ganas de hacer más. Nuestro deseo es poder volver cada año y seguir ofreciendo nuestro servicio al pueblo de Yátova, pues como bien sabemos los miembros de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días “cuando os halláis en el servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios.” (Mosiah 2: 17).