El corazón quebrantado y es espíritu contrito del Salvador.
¿Qué son un corazón quebrantado
y un espíritu contrito? ¿Y por qué se
consideran un sacrificio?
Como en todas las cosas, la vida del Salvador nos ofrece el ejemplo perfecto:
A pesar de que Jesús de Nazaret era
sin pecado, vivió con un corazón quebrantado
y un espíritu contrito, tal
como lo demuestra por medio de Su
sumisión a la voluntad del Padre.
“Porque he descendido del cielo, no
para hacer mi voluntad, sino la voluntad
del que me envió” (Juan 6:38); dijo
a Sus discípulos: “Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón” (Mateo
11:29). Y cuando llegó la hora de hacer
el sacrificio final que formaba parte de
la Expiación, Cristo no rehusó beber la
amarga copa sino que se sometió totalmente
a la voluntad de Su Padre.