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Lo que Jesucristo enseñó sobre el arrepentimiento

¿Sabes lo que los mormones creen sobre el infierno?

Jesús hablando con el joven rico
Jesucristo y Sus apóstoles enseñaron cómo el arrepentimiento puede salvarnos de la amargura del infierno. Descubre por qué los mormones creen que el arrepentimiento es importante para todos.

¿Qué enseña el Nuevo Testamento sobre el arrepentimiento?

Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, relató una parábola sobre el arrepentimiento. En esa parábola, un fariseo —un líder religioso hipócrita— y un publicano —un despreciado recaudador de impuestos—, oraban los dos en el templo. El fariseo pensaba que  no tenía necesidad de arrepentirse. Decía: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11–12).  Por otro lado, el publicano oraba humildemente: “Dios, ten compasión de mí, pecador” (Lucas 18:13). Jesús enseñó que el publicano arrepentido, no el fariseo, quedaría justificado. Jesús enseñó que “cualquiera que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” (Lucas 18:14).

Esta parábola expresa de forma hermosa las enseñanzas del Salvador en el Nuevo Testamento sobre el arrepentimiento. La sociedad en la que vivía el Salvador medía la rectitud por la obediencia a la ley de Moisés, un código religioso que se centraba en los rituales externos (véase Larry Y. Wilson, “The Savior’s Message of Repentance”, Ensign, febrero de 2016, pág. 48). Sin embargo, cuando vino Jesucristo enseñó una ley superior que hacía hincapié en nuestras motivaciones y los deseos del corazón. Jesús enseño que el arrepentimiento tiene que ver más con cambiar el corazón que con lo aparente, lo que se puede ver. Enseñó que todos debemos cambiar y progresar —todos tenemos que arrepentirnos— para ser aceptados por Dios.

¿Qué creen los mormones sobre el arrepentimiento?

Como cristianos, los mormones creen que el arrepentimiento es tan importante hoy como lo fue cuando Cristo vivía en la tierra. El élder Larry Y. Wilson enseñó: “Debemos esforzarnos continuamente por el cambio interior que proviene de reconocer que nosotros también, todos nosotros, somos pecadores. Al hacerlo, la humildad penetra lo bastante en el corazón y en la mente como para permitir más arrepentimiento” (“The Savior’s Message of Repentance”, pág. 50).

Los mormones creen que, para verdaderamente arrepentirse y cambiar, necesitamos evaluar regularmente en qué podemos mejorar. El élder Wilson sugirió que, de forma regular, debemos preguntarnos: “¿Soy impaciente, negativo, tengo miedo, soy crítico, egocéntrico, controlador, frívolo, lujurioso, cínico o perezoso?” (“The Savior’s Message of Repentance”, pág. 51). Evaluar de esta forma nuestras propias debilidades puede infundir temor o parecer difícil. No obstante, no debemos temer; el  propio pensamiento de que podemos cambiar es inherentemente esperanzador.

Por último, los mormones no creen que tengan que vencer sus debilidades solos. De hecho, como cristianos, los mormones creen que el cambio y el progreso duraderos no son posibles sin la ayuda de Jesucristo. Los mormones creen en la promesa de Jesucristo que se encuentra en el Nuevo Testamento, de que “te basta mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (véase 2 Corintios 12:7–10; véase también Éter 12:27).

¿Creen los mormones en el infierno?

Tanto la Biblia como el Libro de Mormón enseñan que los que no se arrepientan sufrirán los dolores del infierno: “Sí, son atrapados por la muerte y el infierno... y todos los que hayan caído en su poder deben presentarse ante el trono de Dios y ser juzgados según sus obras, de donde tendrán que ir al lugar preparado para ellos, sí, un lago de fuego y azufre, que es tormento sin fin” (2 Nefi 28:23; véase también Mateo 10:28).

Los mormones creen que el término infierno puede referirse a dos lugares diferentes: primero, un lugar provisional de espera, donde los espíritus de los que han “muerto en sus pecados” van para aprender más acerca de Jesucristo y esperar la resurrección (véase D. y C. 138:32); y segundo, un lugar llamado tinieblas de afuera, la morada de Satanás y sus ángeles (véase Leales a la Fe, 2004, págs. 104-105). Los mormones creen que muy pocas personas son lo suficientemente malvadas para ser sentenciados a las tinieblas de afuera.

Como cristianos, los mormones se regocijan en el Redentor, Jesucristo, quien por medio de Su expiación y resurrección venció tanto la muerte como el infierno. Los mormones agradecen que Jesucristo hiciera posible que todos podamos cambiar, crecer y volver con nuestro Padre Celestial si nos arrepentimos. Para aprender más acerca de Jesucristo, nuestro Salvador, visite mormon.org.