La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ültimos Días enseñan que el matrimonio y la vida familiar representan los elementos clave de la existencia humana. Son designados divinamente (ver también Familia).
Una vida en el matrimonio y la familia ofrece una gran oportunidad para el desarrollo social y religioso para todos los que desean perfeccionarse a sí mismos por medio del cumplimiento de las leyes y mandamientos divinos.
De acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, el matrimonio y las relaciones familiares resultantes pueden perdurar eternamente cuando se establecen por la debida autoridad (Mateo 16:19) y cuando se cumplan las condiciones requeridas.
Ver también:
La Familia: una proclamación para el mundo.